El autodictado es una técnica de aprendizaje donde tú eres
el protagonista de tu propia escritura. A diferencia del dictado tradicional,
donde escuchas a otra persona, aquí tú mismo eliges las palabras que vas a
escribir, basándote en lo que ves o imaginas. Es como si te contaras una
historia a ti mismo para luego atraparla en papel.
Esta actividad se realiza generalmente usando pequeñas tarjetas con dibujos de objetos que ya conoces, como una pelota, una casa o un gato. Al observar la imagen, tu cerebro trabaja muy rápido para recordar cómo suena esa palabra y cuáles son las letras que necesita para formarla. Es un ejercicio de independencia que te ayuda a convertirte en un experto de las letras de forma divertida.
LA LECTOESCRITURA
¿Cómo funciona el autodictado? El proceso tiene tres pasos
mágicos: Observación: Miras un dibujo y dices su nombre en voz alta o en tu
mente. Análisis: Separas la palabra en sus sonidos o sílabas (por ejemplo:
pa-la). Esto se llama análisis fonético y es clave para no olvidar ninguna
letra. Escritura: Escribes cada letra una por una hasta completar la palabra.
Si te falta alguna, puedes repasar las sílabas para descubrir cuál se escapó.
¿Por qué es tan especial? El autodictado es una herramienta
muy poderosa porque permite que aprendas a tu propio ritmo. No hay prisa por
seguir la voz de alguien más; tú decides cuándo estás listo para la siguiente
palabra. Además, te ayuda a mejorar tu concentración y tu memoria visual, ya
que tienes que mantener la imagen de la palabra en tu cabeza mientras la escribes.
Otro gran beneficio es que te enseña a corregirte tú mismo.
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Si al terminar de escribir "lima" notas que
pusiste "la", tú mismo puedes buscar el sonido que falta para que
diga "li" y luego "ma". Esto te da mucha seguridad y
autonomía, que son como superpoderes para cualquier estudiante. En resumen, el
autodictado es el puente perfecto para que los niños pasen de solo reconocer
dibujos a ser creadores de textos.
Es una forma de "hablar con el lápiz",
transformando tus pensamientos e imágenes en palabras reales que otros pueden
leer y entender
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En conclusión, el autodictado es el puente definitivo hacia
la independencia escritora, ya que permite al estudiante transformar sus
propios pensamientos en palabras sin depender de una voz externa. Su valor
reside en que no solo enseña a escribir, sino que entrena al cerebro para
analizar, organizar y corregir el lenguaje de manera autónoma.